Sobre la Producción
INCIERTA GLORIA responde a la necesidad de cerrar la temática bélica con una tercera película que clausure una improvisada trilogía (El mar, Pa negre e INCIERTA GLORIA)

La visión de Agustí Villaronga para esta película ha sido clave, tal y como él mismo describe: El eje central sobre el que se articula INCIERTA GLORIA es el de la devastación moral que produce la guerra sobre los seres humanos. No se trata del conflicto bélico, ni propone una abierta disquisición política, sino que se centra en las emociones y sentimientos de sus personajes. Y es a través de ellos que descubrimos las consecuencias de la guerra lejos del campo de batalla. En nuestro caso, tan cerca y tan lejos”.

Su afán por explicar esta película como poesía en movimiento se basa en la recreación alternada de los mundos internos y externos de los personajes con los que trabaja. Para el director, Agustí Villaronga, era como tocar una partitura a cuatro manos. Cuatro personajes viviendo las mismas historias y reaccionando y sintiéndolas de manera diversa.

Isona Passola habla de la película durante el rodaje en un tono más especial, más íntimo, más personal

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ISONA PASSOLA

Hasta que no se ha rodado el primer plano, hasta que el sonido de la claqueta y el grito “¡Acción!” no resuenan por primera vez en medio del silencio espectral de todo el equipo, no sabes que aquello que un día fue una idea, solo una sugerencia, una posibilidad remota, ahora será una realidad que se llamará “Incierta gloria” y que, si sale bien, puede remover las emociones de la gente y, si aún sale mejor, puede revertir situaciones colectivas.

Este es un privilegio del productor, que, una vez ha ideado, diseñado y financiado el proyecto, puede coger distancia por unos momentos y respirar más tranquilo después de la primera pero definitiva etapa para que arranque el rodaje. Respirar feliz, eso es lo que hago yo ahora. Poder ver la disciplina milimétrica de los eléctricos montando los focos, los atrezzistas colocando objetos y actores ensayando movimientos para este momento fugaz hace que el productor se sienta el creador todopoderoso que lo ha hecho posible y, unos segundos después, se sienta la pieza minúscula de un engranaje perfecto donde cada uno del equipo está dando lo mejor de sí mismo con el mismo convencimiento de que, de allí, saldrá arte.